El Xeneize venció 2-0 al Millonario en el superclásico con goles de Zeballos y Merentiel. Una victoria que pudo ser más abultada por las clarísimas de Giménez, la efectividad de los atacantes y el control total del mediocampo. River no encontró respuestas en ninguna línea.
La Bombonera fue una fiesta azul y oro. Boca Juniors derrotó con autoridad a River Plate por 2-0 en el superclásico correspondiente a la fecha 15 del Torneo Clausura, aseguró su clasificación a la Copa Libertadores 2026 y dejó al Millonario en una crisis deportiva que se profundiza. Los goles de Exequiel Zeballos y Miguel Merentiel resumieron una superioridad que pudo traducirse en goleada si Milton Giménez hubiera estado preciso.
Zeballos: desequilibrio y contundencia
El joven delantero fue la figura indiscutida. Abrió el marcador a los 45+1 con un derechazo que dejó sin chances a Franco Armani, que pese a la estirada y atajada previa, no pudo evitar el gol. Pero su contribución fue más allá del gol: generó desorden constante en la defensa de River, ganó en el uno contra uno y participó en el 70% de las jugadas de riesgo del equipo. Zeballos entendió el momento del partido y respondió con calidad cuando Boca más lo necesitaba.
Merentiel: precisión y liderazgo
El delantero confirmó su momento de forma. A los 2′ del segundo tiempo amplió la ventaja con un remate al arco de Armani, tras pase de la figura, Zeballos, y demostró una vez más por qué es el referente ofensivo del equipo. Merentiel no solo convirtió: habló con el puño en alto tras el partido. «Este equipo se merece estar en la Copa Libertadores. La gente está enferma, lo deja todo en cada partido. Feliz por convertirle otro gol a River», sentenció.
Costa: el motor invisible del triunfo
Ayrton Costa fue el defensor que desde la zaga central, le dio ritmo y equilibrio al equipo. Con una alta efectividad en pases, recupero de balones en zona rival y el corte de 3 contragolpes antes de que nacieran. Su labor permitió que Leandro Paredes y Milton Delgado tuvieran libertad para atacar. Costa también protagonizó uno de los momentos más comentados: recibió una patada violenta de Miguel Ángel Borja que el VAR revisó pero no sancionó con roja. La fortaleza del joven defensor, fue símbolo de la entrega del equipo.
River: sin producción en ninguna línea
El análisis del lado perdedor es contundente. River no produjo en ataque: apenas 3 tiros al arco, ninguno de peligro real. La línea de volantes fue inerte, sin profundidad ni creatividad. La defensa, que había sido el punto fuerte del equipo, se desordenó ante los desbordes de Zeballos y la movilidad de Merentiel. Los laterales fueron superados constantemente y el centro de la defensa cometió errores de posicionamiento que costaron caro.
Armani: lo único que funcionó del Millonario
En una tarde para el olvido, Franco Armani fue el único jugador de River que evitó la goleada. Atajó un mano a mano claro a Zeballos en el primer tiempo, detuvo un remate de media distancia de Fernández y tapó un cabezazo de Merentiel que parecía el tercer gol. Sin Armani, el resultado pudo haber sido 4 o tal vez 5 a 0.
Giménez: mucha entrega, pero imprecisión en una tarde casi perfecta
El delantero tuvo dos clarísimas que podrían haber cerrado el partido con goleada. A los 13′ del segundo tiempo se desarticuló a Paulo Díaz pero definió mal. A los 44′, en el mano a mano con Armani, volvió a fallar. Pero su participación fue activa: generó el penal que el VAR anuló y presionó hasta el final. Si hubiera estado preciso, la diferencia hubiera sido mayor.
Paredes: el capitán que ordena y Herrera: los 20 minutos de experiencia
Leandro Paredes cumplió con el brazalete de capitán y el rol de organizador. Su presencia en el mediocampo le dio equilibrio al equipo en los momentos de mayor presión de River, especialmente después de la amarilla que vio Lautaro Di Lollo en el primer tiempo. Paredes gestionó los tiempos, distribuyó el juego con criterio y fue el interlocutor natural con el cuerpo técnico.
Ander Herrera, por su parte, ingresó a los 28 del segundo tiempo en lugar de Carlos Palacios y jugó los últimos 20 minutos con la experiencia de quien ha visto partidos de esta magnitud en Europa. Aunque no tuvo incidencia directa en el marcador, su presencia aportó tranquilidad en la gestión del resultado.
El dato
Con 59 puntos en la tabla anual, Boca aseguró su lugar en la Copa Libertadores 2026 y escaló a la punta de la Zona A del Clausura con 26 unidades. River se mantiene con 52 puntos en la tabla anual (zona de repechaje) y 21 en la Zona B, cada vez más lejos de los playoffs. La crisis del Millonario suma su sexta derrota en las últimas siete presentaciones.
Redacción Diario de Punilla