«Quieren que no podamos volver a ver», Médicos en Irán denuncian más de 400 heridos oculares en protestas

Un hospital de Teherán documenta una ola de lesiones oculares y en la cabeza por disparos intencionales de las fuerzas de seguridad. El apagón comunicacional y la saturación de los centros de salud dificultan conocer la verdadera magnitud de la crisis humanitaria.

En lo que organizaciones de derechos humanos califican como una táctica deliberada de represión, un oftalmólogo en Teherán ha documentado más de 400 lesiones oculares por disparos en un solo hospital. Las protestas masivas que comenzaron el 28 de diciembre, tras una fuerte devaluación de la moneda iraní, han enfrentado una respuesta de una severidad que recuerda los momentos más oscuros de 2022.

«Quieren dañar la cabeza y los ojos para que no puedan volver a ver», relató un médico de la capital iraní al diario The Guardian, bajo condición de anonimato por temor a represalias. Muchos de los pacientes han perdido los ojos o han quedado con ceguera permanente tras ser alcanzados por perdigones y munición real dirigida al rostro.

La situación en los hospitales es descrita por el personal sanitario como «dantesca». Con servicios de emergencia colapsados, los heridos son atendidos en pasillos y exteriores, soportando temperaturas bajo cero. La escasez de sangre y suministros médicos agrava la atención, mientras las fuerzas de seguridad ingresan a los centros de salud para detener a manifestantes heridos.

Un apagón que oscurece la realidad

El régimen iraní ha respondido a las mayores protestas desde 2009 con un corte masivo del acceso a internet y la telefonía móvil. Esta medida, según activistas, busca no solo sofocar la organización ciudadana, sino también dificultar la documentación y denuncia internacional de los abusos.

«El aumento repentino de heridos coincidió con el corte de internet. Es como si, al creer que nadie los ve, incrementaran la brutalidad», señaló otro médico citado por The Guardian.

La organización Human Rights Activists News Agency (HRANA) estima que más de 2.000 personas han perdido la vida y más de 16.700 han sido detenidas. Estas cifras, que cuadruplican el saldo de las protestas de 2022, son consideradas conservadoras por los observadores, dada la opacidad informativa.

La resistencia persiste

A pesar de la represión, las manifestaciones han continuado durante 17 noches consecutivas. Decenas de miles de personas en todo el país corean consignas como «muerte al dictador», en un desafío directo al Líder Supremo, Ayatollah Ali Khamenei.

Médicos y organizaciones internacionales advierten que la imagen que llega al exterior es solo un fragmento de la tragedia. «La mayoría de los datos y testimonios no logran salir del país», declaró el Center for Human Rights in Iran, instando a la comunidad internacional a buscar mecanismos independientes de verificación.

Mientras, el gobierno iraní responsabiliza a «saboteadores extranjeros» y grupos armados de la violencia, difundiendo videos de enfrentamientos. Para los miles de iraníes que arriesgan su vida en las calles, la demanda es clara: un cambio ante la crisis económica y unas libertades básicas que, aseguran, les son negadas.

Diario de Punilla | Esta cobertura se basa en reportes de medios internacionales de reconocida trayectoria (The Guardian, Reuters, agencias de derechos humanos) y testimonios de profesionales médicos citados por estas fuentes.