El salvavidas financiero, negociado por el secretario del Tesoro Scott Bessent, evita el Congreso y reactiva el fantasma del endeudamiento externo. Críticas por la repetición de la fórmula que utilizaron Caputo y Macri que sumió al país en la dependencia del FMI.
En un movimiento que evoca los peores momentos de la crisis de la deuda, la administración del presidente Donald Trump lanzó este miércoles un salvavidas financiero por US$20.000 millones para el gobierno de Javier Milei, a través de un swap que fortalecerá las reservas del Banco Central. El anuncio, realizado por el secretario del Tesoro Scott Bessent, incluye además la compra de bonos argentinos y la posibilidad de un crédito stand-by, en un paquete que criticos califican de «endeudamiento express» para apuntalar al aliado sudamericano de Trump de cara a las elecciones de octubre.
La operación, celebrada de manera efusiva por el ministro de Economía, Luis Caputo, representa un déjà vu preocupante para la economía argentina. Es el mismo Caputo quien, durante la administración de Mauricio Macri, fue arquitecto del megapréstamo del FMI por US$44.000 millones que luego se volvería impagable, sumiendo al país en una espiral de dependencia financiera externa. Ahora, mediante un swap y la compra de bonos que no requieren aprobación del Congreso, se repite la fórmula de endeudamiento acelerado que tanto daño causó a las arcas nacionales.
«Bueno, que se puede agregar más que, thank you Secretary», fue la alegre reacción de Caputo en la red social X, mientras el presidente Milei agradecía el «firme apoyo» de Trump. Sin embargo, el entusiasmo oficial contrasta con la letra pequeña del acuerdo: Bessent adelantó que trabajarán con el gobierno argentino para «poner fin a las exenciones fiscales para los productores de materias primas que conviertan divisas», lo que significaría revertir el anuncio de «retenciones cero» hecho por el gobierno hace apenas 48 horas y marcaría una clara cesión de soberanía en la política tributaria.
El comunicado de Bessent no disimula el objetivo electoral del rescate financiero. El funcionario estadounidense mencionó «numerosas empresas estadounidenses que planean realizar importantes inversiones extranjeras directas en Argentina en caso de un resultado electoral positivo», en lo que parece un claro intento de influir en los comicios legislativos. Más reveladora aún fue su frase: «Inmediatamente después de las elecciones, comenzaremos a trabajar con el gobierno argentino en el pago de sus principales deudas», confirmando que el país se encamina hacia otro ciclo de reestructuración bajo supervisión externa.
Este nuevo endeudamiento masivo, que llega en un contexto de extrema fragilidad de las reservas del Banco Central, plantea serios interrogantes sobre la sostenibilidad de la deuda argentina y los condicionantes que EE.UU. podría imponer a cambio de su apoyo financiero. La historia parece repetirse: como en 2018, un gobierno argentino recurre al crédito externo como salvación inmediata, hipotecando el futuro económico del país y sometiéndose a los designios de los organismos internacionales.
Redacción Diario de Punilla. | Fuente P12