La retórica bélica de Trump desestabiliza el orden internacional

En una escalada verbal sin precedentes, el presidente estadounidense extendió sus amenazas militares y políticas a cuatro naciones, desafiando abiertamente las normas del derecho internacional y generando reacciones inmediatas, incluida una advertencia belicista del mandatario colombiano Gustavo Petro.

Desde el ataque a Venezuela y la captura forzosa de su presidente, Nicolás Maduro, el gobierno de Donald Trump ha intensificado su discurso intervencionista. En declaraciones realizadas este domingo, el mandatario estadounidense señaló que una operación similar en Colombia “le suena bien”, calificando al país vecino como “muy enfermo” y acusando sin pruebas a su presidente, Gustavo Petro, de tener vínculos con el narcotráfico.

La respuesta de Petro no se hizo esperar. Con un tono de firmeza histórica, el líder colombiano rechazó las acusaciones y aseguró que, pese a su compromiso con la paz, está dispuesto a tomar las armas en defensa de la soberanía nacional. “Por la patria tomaré de nuevo las armas que no quiero”, afirmó, subrayando la ilegitimidad de las amenazas provenientes de Washington.

Más allá del continente americano, Trump dirigió su mira hacia Irán, advirtiendo que su administración observa “muy de cerca” las protestas internas y prometiendo un “duro golpe” si las autoridades iraníes reprimen a los manifestantes. Esta postura, que mezcla una retórica de defensa de los derechos humanos con una abierta provocación geopolítica, añade tensión a una región ya de por sí convulsionada.

En el Caribe, el presidente aseguró que Cuba “está a punto de caer” debido al corte de suministro petrolero venezolano, aunque descartó una intervención militar directa. Estas declaraciones coincidieron con el anuncio de La Habana sobre la muerte de 32 militares cubanos en la operación estadounidense en Venezuela, hecho que el presidente Miguel Díaz-Canel describió como una acción de protección hacia Maduro y su esposa.

Finalmente, Trump reavivó sus pretensiones sobre Groenlandia, justificando su interés por razones de seguridad nacional y criticando con sorna la gestión danesa. Sus palabras llegan horas después de que la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, pidiera el cese de estas amenazas sobre el territorio autónomo.

Este conjunto de declaraciones, que abarcan desde el Ártico hasta el Medio Oriente, no solo reflejan una política exterior basada en la confrontación, sino que erosionan los pilares de la diplomacia multilateral. La comunidad internacional observa con preocupación cómo la retórica agresiva de la Casa Blanca puede convertirse en acciones que redefinan, por la fuerza, el equilibrio global.

Gonzalo Goro – Diario de Punilla | Con información de Europa Press, Xinhua y NA