El desgaste del Gobierno Nacional se reflejó en el voto como castigo a la agresión

Un contundente resultado en la Provincia de Buenos Aires refleja el hastío popular frente a un mensaje de insultos, maltrato a los más vulnerables y escándalos de corrupción que manchan a la propia familia presidencial.

La provincia de Buenos Aires, ese termómetro infalible del humor nacional, no emitió ayer un voto a favor. Emitió, con la contundencia de un golpe seco, un voto en contra. Un rechazo visceral a un estilo de gobierno que ha hecho del insulto su gramática, del maltrato a jubilados y personas con discapacidad su política social, y de la confrontación eterna su única herramienta. La derrota de La Libertad Avanza, por una abultada diferencia de más de 13 puntos, es la fotografía de un desgaste acelerado, la crónica de un mensaje que se agota en la boca de quien lo profiere y se estrella contra el muro de la realidad ciudadana, cansada y agraviada.

El presidente Javier Milei quiso nacionalizar la pulseada, polarizar y convertirla en un plebiscito sobre su gestión. Lo logró, pero no con el resultado que esperaba. Las urnas bonaerenses le respondieron que no se gobierna con gritos, que no se construye país escupiendo sobre sus ciudadanos. Este veredicto popular llega apenas días después de que el Senado de la Nación, la cámara que por excelencia dialoga con los gobernadores, le propinara un severo cachetazo político al vetar su intento de dar de baja la Ley de Discapacidad. Un acto de profunda insensibilidad que buscaba desproteger a los más frágiles y que la sociedad bonaerense parece haber recordado al momento de votar.

A este cuadro de agresión sistemática se suma la nauseabunda investigación por las coimas en la ANDIS, la agencia de discapacidad, un escándalo que salpica de lleno a la hermana del Presidente, Karina Milei. La frase de Cristina Kirchner resonó anoche como un eco de la indignación general: “Señalar con el dedo y estigmatizar a los discapacitados, mientras tu hermana cobra el 3 por ciento de coima de sus medicamentos, es letal”. Letal para la credibilidad, letal para la autoridad moral y letal en las urnas.

Frente a este panorama de furia y desconexión, el peronismo de Fuerza Patria, frágilmente unido, supo capitalizar el malestar. Con el 47,28% de los votos frente a un 33,71% libertario, no solo se pintó de celeste el mapa de la provincia, sino que se demostró que hay una mayoría silenciosa que clama por un tono diferente, por una política que no lastime.

El Gobierno nacional insiste en que no modificará su rumbo, que lo redoblará. Anoche, la provincia de Buenos Aires, en un gesto que trasciende lo provincial para convertirse en un mensaje nacional, le advirtió que ese rumbo conduce al precipicio. El cansancio de la gente, el agotamiento frente a la pelea constante y la defensa de la dignidad de los débiles se impusieron en las urnas. No fue solo una elección. Fue un límite.

Gonzalo Goro – Diario de Punilla