Los incendios forestales más devastadores de la historia reciente en ambos países ya forzaron el desplazamiento de cientos de miles de personas. El calor extremo y la sequía convirtieron los bosques en polvorines, mientras los gobiernos despliegan operativos de emergencia y reciben ayuda internacional.
El fuego no da tregua en el suroeste de Europa. Los incendios forestales que azotan España y Francia desde hace días ya provocaron la evacuación de casi 270.000 personas, según los últimos balances oficiales. En Francia, el ministro del Interior Laurent Nuñez informó que 167.000 personas debieron abandonar sus hogares en la región de Gironda, a las que se suman 30.000 evacuadas en las Landas.

En España, el delegado del gobierno en Madrid, Francisco Martín, confirmó que otras 70.000 personas fueron desalojadas, elevando el total de desplazados en el país ibérico a esa cifra. Los incendios, alimentados por una sequía extrema y temperaturas récord que convirtieron los bosques y matorrales en yesca, ya arrasaron decenas de miles de hectáreas y generaron escenas de pánico y desolación.
En España, los bomberos explicaron que las llamas se propagaron con tal violencia que no pudieron ser combatidas de frente. El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, informó que los incendios ya quemaron 130.000 hectáreas en lo que va del año, superando ampliamente el promedio anual de la última década, que era de 100.000 hectáreas. Durante una visita a un puesto de mando al oeste de Madrid, Sánchez señaló que las condiciones climáticas más favorables de este sábado ofrecían «una ventana» para que los equipos de extinción lograran controlar los fuegos. Sin embargo, el miedo y la incertidumbre se apoderaron de los evacuados.

Ecologio Cabrera, de 86 años, uno de los vecinos del oeste de Madrid que tuvo que dejar su pueblo, relató: «Si no huís y tratás de enfrentarte a ello, te devora». Ahora, como cientos de personas, encontró refugio en un polideportivo de la localidad de Vilamanta. Enrique Martín, otro evacuado, describió la escena que vivió al huir de su casa en una zona montañosa: «Tuve que salir corriendo de mi casa. Había una bola de fuego. Si me hubiera demorado cinco minutos más, nos habría arrasado», declaró desde un refugio en Cebreros.
En Francia, la situación es igualmente dramática. El primer ministro Sébastien Lecornu describió los fuegos como «sin precedentes» y señaló que el incendio en Gironda había cobrado tal intensidad que estaba generando sus propios vientos. Los veraneantes en la costa atlántica presenciaron una escena apocalíptica desde sus reposeras, con el cielo oscurecido por columnas de humo que el viento empujaba hacia el este, en dirección a Burdeos.
La prefecta de la región de Gironda decretó una orden de evacuación que afecta a parte de tres suburbios occidentales de la ciudad, mientras los equipos de extinción trabajan sin descanso para contener un fuego que se encuentra a unos 30 kilómetros al oeste de la capital vinícola. Laurent Moretti, residente en la localidad de Arès, expresó su temor: «Es bastante impresionante e incluso aterrador. Una evacuación de esta magnitud nunca había ocurrido antes. Todo lo que realmente esperamos es que puedan controlarlo rápidamente».

La respuesta internacional no se hizo esperar. Francia prepara un gran avión de carga A400M adaptado para arrojar retardante de llama, y espera la llegada de dos aviones cisterna de Croacia, dos de Portugal y dos helicópteros Black Hawk de gran capacidad de Chequia y Eslovaquia. España, por su parte, recibirá dos aviones Canadair de Italia y otros dos de Grecia, que se sumarán a los ya desplegados de Países Bajos y Portugal.
El gobierno francés también movilizó a soldados para incorporarse a la lucha contra las llamas y envió 1,5 millones de mascarillas para proteger a la población del humo asfixiante. A pesar de la magnitud de la catástrofe, las autoridades no reportaron muertes en ninguno de los dos países, aunque decenas de bomberos resultaron heridos en el cumplimiento de su deber. La lucha contra el fuego, que ya es la peor en la historia de la región de Madrid y una de las más devastadoras en Francia, continuará en los próximos días, con la esperanza de que las condiciones climáticas ayuden a domar a las llamas.
Redacción Diario de Punilla
Fuente: La Nación / agencias AFP y AP (Imágenes)